1. sir Galcerán de Born dijo:

    Comparto cada palabra que has escrito sobre el astro que nos vigila cada segundo, y además añado, e invito a la gente a que piensen unos segundos en los sentimientos que recorrieron cada célula de los pioneros que observaron nuestro hogar desde esa bola que nos hace soñar. Esa roca mágica que cautiva los corazones de las parejas, que emboban las pupilas de los enamorados, que florece tinta en la pluma del escribano. Ese peñasco flotante que convierte a los hombres en lobos que nos hace perder los estribos y florecer nuestros instintos más rastreros e inhumanos.
    En fin: nuestra fiel compañera, con la cual nos conformamos con soñar que algún día nuestra alma surcará el espacio a su lado….

  2. da-beat dijo:

    Bienvenido, sir Galcerán! (no al blog, pero sí a los comentarios)

    Aunque lo intente, nunca podré escribir algo tan poético como lo que escribes tú, así que acudo a uno de los grandes poetas (Robert Browning), para añadir:

    “El Hombre debe ir más allá de lo que está a su alcance. Si no, ¿para qué está el cielo?”

  3. Caulfield dijo:

    Sí, la Luna sigue ahí, pero se aleja de nosotros… a una distancia muy pequeña al año, pero se aleja.

    Veo que no has tocado el tema de si llegamos o no a la Luna, jeje.

  4. da-beat dijo:

    Caulfield, perdón por el retraso. Voy a ver si escribo un post hoy y creo que dejaré el blog durante agosto, porque todos estamos de vacaciones.

    En cuanto a tu comentario… no comment 🙂 Eso sí, el “documental” que pusieron el otro día en La 1, genial, entrevistando a Jack Torrance y a David Bowman, entre otros. Aún así, seguro que mucha gente se lo creyó. Y seguramente son los mismos que creen en los horóscopos, en la numerología, en las posesiones diabólicas… en fin, que se creen todo, excepto que el hombre llegara a la Luna, que eso, oye, no hay quien se lo crea.

    Una cosa es que todos los nacidos entre el 21 de julio y el 21 de agosto (unos cuantos millones de personas) tengan que tener hoy cuidado con un compañero de trabajo y vayan a recibir una agradable sorpresa en el terreno sentimental, y otra cosa es creer que le metamos combustible a un tubo enorme, le prendamos fuego y, con el impulso, lleguemos a la Luna, que ya hay que tener imaginación.

    Un saludo.

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