1. Eugenio Manuel dijo:

    Gracias por el enlace. Esta comunidad debe seguir creciendo.

  2. Sara dijo:

    Pues mira que yo lo que mantenía en secreto es que sí creo que puedan existir fenómenos paranormales, pero es sólo una opinión; no creo que yo tenga que mantener en secreto eso ni tú en secreto lo otro (yo, por lo menos, me he cansado de esconder lo que pienso). Por mi parte, a pesar de eso, comprendo perfectamente tu postura.

    De todas formas lo que digo es que creo que pueden existir y no que creo que existen. Vamos, que les concedo el beneplácito de la duda. Por ejemplo: quizás haya extraterrestres; no me parece una idea descabellada. Ahora, también opino que hay que tener mucho cuidado con las “pruebas” que se dan de éste y de otros asuntos paranormales y con los embaucadores que acechan en cada rincón.

    En cuanto a lo de si conozco a alguien con poderes paranormales… pues una prima de mi padre se dedica a adivinar y a echar las cartas y todo eso, pero lo cierto es que nunca me he atrevido a preguntarle si en su caso es todo una farsa o no 😉 .

    A mí misma me ocurrió una cosa muy curiosa cuando tenía unos 12 años: sentí intensamente que cierta profesora iba a morir dentro de poco… y lo cierto es que al poco tiempo le diagnosticaron cáncer y después de unos meses su cuerpo descansaba en la tierra. ¿Me lo inventé? Que quede claro que por lo general no voy pensando que la gente se va a morir ni mucho menos; por ello eso es algo que me tiene descolocada y que quizás me hace intuir que hay más cosas de las que queremos o podemos ver… Quizás, aunque la probabilidad sea baja, realmente me lo inventé y fue sólo una coincidencia (también hay gente que gana la lotería ;), pero es que no fue como un pensamiento cualquiera, era más intenso.

    Espero que esto no signifique que estoy loca.

    Saludos

  3. Eugenio Manuel dijo:

    Sara:

    No estás loca, simplemente eres humana, como yo. Durante cada segundo del día pasan cosas e imágenes sin control por nuestras cabezas. Se graban mejor aquellas que vienen acompñañadas de vivencias fuertes, como es lógico. Es una falsa relación causa-efecto. Si un día blasfemas en latín a tu propia madre y, al mismo tiempo, cae un rayo en el edificio de enfrente, es posible que nuestro cerebro asocie: castigo de dios.

    Muchas veces estaba pensando en un amigo y ha llamado por teléfono. Muchas. Pero son más las veces que he pensado en él y no me ha llamado. Un buen ejercicio, que enseño a algunos alumnos, es apuntar cada vez que se le viene a uno a la mente el nombre de un amigo y apuntarlo. Al final vemos que la proporción pensamiento-llamada no es tan alta.

    Otra cosa, el beneficio de la duda se usa para dudar de algo que te están contando. ¿O podemos dar el beneficio de la duda a la existencia de uncornios, hadas y pitufos?

  4. Sara dijo:

    Te puede extrañar mi respuesta, Eugenio, pero sí que concedo el beneficio de la duda incluso a la existencia de unicornios, hadas y pitufos… Simplemente no me gusta cerrarme a nada. Desde luego, no voy pensando por ahí que me voy a topar con alguno de esos seres, y seguramente que si algún día me topo pensaré que ha sido producto de mi imaginación, pero siempre me quedará la duda.

    De todas formas, como ya dije antes, hay cosas, como la existencia de extraterrestres, que no las veo tan descabelladas… O incluso la telepatía. En realidad, ¿sabemos de dónde procede un pensamiento?, ¿estamos seguros de que lo producimos en nuestra cabeza o es una especie de energía que se encuentra fuera de nosotros? El pensar mismamente parece algo paranormal, aunque estemos acostumbrados a hacerlo.

    La verdad, entiendo que en estos casos hay mucho fraude y hay que tener cuidado. Martin Gardner, al que aprecio mucho, relata en sus libros muchas de estas ideas erróneas. Pero, al igual que he leído libros de escépticos como Gardner, también he leído libros como los de Elisabeth Kübler Ross, que realizó estudios con personas cercanas a la muerte o que habían tenido una muerte momentánea. Con sus estudios defendía que cuando muere el cuerpo hay algo que sigue estando ahí. La verdad, es muy difícil realizar estudios científicos al cien por cien con asuntos como los de la muerte, pero en el libro que leí razonaba muy bien sus estudios y teorías y tenía respuestas “científicas” para todas aquellas preguntas que le hacían los que no compartían su visión. Si estaba mintiendo, no lo sé, pero si lo hacía, a mí personalmente me engañó (pero bueno, un buen truco de magia también puede engañarte y no es nada paranormal 😉 ).

    En cuanto a lo que me pasó a mí… Sí, no le habría dado mucha importancia si el pensar que alguien se va a morir fuera lo normal en mí, pero no es así. Es cierto que piensas en muchas cosas a lo largo del día y en muchas personas, y por lo tanto es normal que estés pensando en un amigo y que instantáneamente te llame por teléfono. También me parece más normal lo del blasfemar (aunque en latín no, porque no tengo ni idea 😉 ) y lo del rayo, porque lo del blasfemar y que ocurra algo que te haga pensar que es un efecto de tu blasfemia (que no tiene por qué ser un rayo) creo que puede ser bastante corriente.

    Creo que en lo que me pasó a mí hay algo de diferencia: yo sentí que esa persona iba a morir; no era sólo un pensamiento. Era como que lo supiera, como una intuición. Por lo general no suelo pensar esas cosas y menos como si estuviera segura de que fueran a ocurrir. Para que me entiendas: era un poco como las intuiciones que a veces surgen cuando quieres resolver un problema, que de pronto sabes por dónde tienes que buscar.

    Además, tampoco creo que ese pensamiento pudiera ser reforzado por algo que ocurriera en el momento. En ese momento a mi profesora no le pasó nada (por lo menos que se pudiera apreciar exteriormente). Si mi pensamiento hubiera sido de esos que pasan fugazmente por la cabeza, seguro que al cabo del mes no me habría acordado.

    Y otra cosa: había otra profesora en el aula y compañeros míos. Sólo pensé que iba a morir una de las personas que estaban en el aula, que justamente fue la que lo hizo. El resto todavía siguen vivos a día de hoy.

    De todas formas, como ya he dicho, estoy abierta a todo y también estoy abierta a cambiar de idea sobre este asunto 🙂 . Desde luego, soy consciente de que lo que me pasó pudo ser una falsa relación causa-efecto incluso aunque fuera poco probable. Si me hubiera dicho otra persona que le había pasado eso, seguramente es lo que habría pensado, pero como me pasó a mí, no sé, me es más difícil hacerme a esa idea. Hay cierta duda que no me hace decantarme ni por un lado de la balanza ni por el otro.

  5. Eugenio Manuel dijo:

    Me encanta hablar educadamente si sir atacado por insultos y descalificaciones. En serio, Sara. Cuando me encuentro con personas que tienen tus pensamientos, por lo general, acaban diciendo que los científicos son todos unos cerrados de mente que se creen portadores de la razón. Atacan, en vez de defender sus argumentos.

    Sin embargo, tú sabes hablar sin recurrir a la desesperación y con respeto.

    Todo un placer.

  6. da-beat dijo:

    Uf, a ver por donde empiezo…

    Lo que yo tengo claro es que no conozco a nadie con poderes paranormales. Esto no tiene porqué significar que crea en ellos o no, aunque comprendo que una cosa lleve a pensar la otra. Yo creo que la cuestión está en preguntarse qué son poderes paranormales. Personalemente, me quedo con una frase de Scully en Expediente X: “Nada va en contra de la Naturaleza, solo en contra de lo que sabemos”.

    Como personas de ciencia, creo que todos estamos abiertos a todo. Es más, supongo que es uno de nuestros rasgos distintivos y todos “luchamos” contra las mentes cerradas. Ahora bien, una cosa es creer que existe vida extraterrestre, lo cual es más que probable, dada la extensión del Universo, o otra muy distinta es creer en hombrecillos verdes, cabezones, que abducen a las personas. Una cosa es creer que la telepatía es posible, cuando no entedemos ni la mínima parte de lo que hace el cerebro, y otra muy distinta es creer en la bruja Lola.

    Nada va en contra de la Naturaleza, solo en contra de lo que sabemos. Yo puedo creer en los móviles aunque no sepa como funcionan. Lo que no entiendo es todo el secretismo que rodea a todo lo “paranormal”. Si una persona puede mover objetos con la mente (yo mismo una vez moví un brazo) y lo hace, yo no sabré explicarlo pero me lo creo. Si esa persona dice que lo puede hacer, pero solo lo hace si pagas y se pone un nombre como la mencionada bruja Lola, entonces le concedo el beneplácito de la duda y le digo “Dudo que lo que dices que haces sea verdad”.

    La ciencia siempre ha avanzado porque hay cosas que sabemos que ocurren pero no sabemos porqué. La ciencia intenta explicarlo y suele conseguirlo (mejor o peor). Pero ¿cómo vamos a explicar que alguien hable con los muertos si ni siquiera sabemos si lo hace de verdad?

    Más complicado es lo de distinguir una casualidad de algo que no entendemos, como lo que te pasó con tu profesora. Comprendo que te niegues a pensar que fue una casualidad, aunque si nunca te ha vuelto a ocurrir nada parecido, supongo que sí te preguntarás por qué entonces te pasó.

    Saludos.

  7. Sara dijo:

    Da-beat, creo que mi visión no está tan alejada de la tuya, de verdad. Lo que has escrito me parece todo muy razonable y es algo que yo misma podría haber escrito casi por completo igual.

    Sólo quiero comentar algunas cosas. No sé si lo de hablar con los muertos lo dices por el ejemplo que puse de Kübler Ross o es sólo un ejemplo sin más… Por si acaso comento que Kübler Ross, que yo sepa, no hablaba con los muertos. Sus estudios se basaban fundamentalmente en personas que habían “muerto” y luego habían vuelto a vivir y en lo que éstas les comentaban: que veían sus cuerpos “sin vida” y a las personas que se encontraban alrededor, que veían una luz blanca y etc. Puede que sus estudios no sean todo lo científicos que desearíamos, pero opino que es muy difícil llevar un estudio muy riguroso en estos casos.

    La pregunta es: ¿deberíamos gastar nuestra energía en “estudiar” la muerte? Pues seguramente haya cosas más importantes en las que “pasar el rato”, pero la muerte es algo que siempre ha llamado mucho la atención (lógicamente) y a mí personalmente no me parece mal…

    Estoy de acuerdo contigo en que

    ¿cómo vamos a explicar que alguien hable con los muertos si ni siquiera sabemos si lo hace de verdad?

    Pero quizás sí que podemos intentar averiguar si lo hace de verdad. Ya, ya sé, eso ya se hace y el fraude nos acompaña por todas partes. Entiendo que la Ciencia esté cansada de tanta patraña y tampoco se le puede pedir que dirija sus pasos hacia lo paranormal: hay muchas cosas que descubrir para “divertirse” con “trucos de magia”. Pero a pesar de todo esto creo que sí puede existir alguien con “poderes paranormales” y que no todo el mundo tiene por qué mentir.

    En cuanto a lo de la casualidad con mi profesora… Bueno, sí me ha pasado alguna otra cosa difícil de explicar (aunque nada de ver muertos, hadas y unicornios… bueno, unicornios únicamente el que tengo pintado en la habitación 😉 ) Quizás no tantas cosas como para asegurar que es algo que no se puede explicar con la casualidad o con lo que hoy en día conoce la ciencia, y por eso sí que me he preguntado por qué me pudo pasar en ese momento y no en más ocasiones… Creo que el que me pasara una sola vez puede muy bien ser explicado por la casualidad, aunque también hay otras teorías que valdrían. Quizás en algún sentido estaba más unida a esa persona que a otras que ya han muerto… o también puede ser que la edad haga estragos en esas intuiciones… Aunque, desde luego, no parecen razones muy convincentes. Entiendo que una (servidora) puede inventarse las películas que quiera en su cabeza para ver lo que quiera ver. De todas formas es algo a lo que no le doy demasiada importancia: el que sea casualidad o no, no va a contribuir demasiado en mi bienestar y en el de los demás.

  8. Pingback de El poder hipnótico de los números « matemaTICs

    […] de los que no conocen a gente con poderes paranormales… ¡Ah! Yo la conocí por el post Interesante comunidad de […]

  9. da-beat dijo:

    Lo de hablar con los muertos lo ponía como un ejemplo más, no por lo de Kübler Ross, que ya había entendido que investigaba las “experiencias cercanas a la muerte”. Personalemte, no me parece un asunto tan tonto para investigar, teniendo en cuanta la cantidad de muertes que ha habido a lo largo de la historia precisamente por no saber qué ocurre después de morir, ya que no hay que olvidar que cualquier religión, básicamente, es una forma de dar respuesta a ese interrogante. Puedes creer que irás al cielo si has sido bueno , que alcanzaras el Nirvana, o que te vas a reencarnar, pero en muchas ocasiones, “ser bueno” significa que mates conviertas a los malos/herejes/infieles para que también sean “buenos”.

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